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| Insuficiencia Renal Aguda |
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| En nuestra nueva tendencia de convocar a los lectores de Diálisis Renal a Hemasferio, presentamos un artículo sobre hemodiálisis y terapias de reemplazo renal continuo en Cuidados Intensivos. ¿Podemos tratar mejor la Insuficiencia Renal Aguda? La respuesta, con información completa sobre las nuevas tendencias tecnológicas, por los Dres. Leit y Jiménez, especialistas argentinos del tema. |
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CALIFICACION DEL USUARIO
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Dr. Leandro E. Leit,
Dra. Melisa Giménez. Especialistas Nefrología,
Medicina Crítica y Terapia Intensiva.
La insuficiencia renal aguda (IRA) es una entidad
poco frecuente en la comunidad, pero en el hámbito
hospitalario su incidencia alcanza al 5% y se
incrementa al 20% en las unidades de cuidados
críticos (UCC).
La clasificación clásica de la IRA
en prerenal, renal y post-renal sigue siendo útil
para decidir acerca del diagnóstico y el
tratamiento.
Respecto a la etiología: 50% corresponden
a necrosis tubular aguda (NTA), 30% por causas
pre-renales y sólo 10% las obstructivas.
Definición de IRA
Síndrome caracterizado por un deterioro
brusco de la función renal (horas o días)
y sostenido por >24 horas, manifestado por
retención de productos nitrogenados y creatinina,
con alteración del equilibrio del medio
interno, siendo potencialmente
reversible.
Tipos de terapia de reemplazo renal (TRR)
Las terapias extracorpóreas consisten en
la depuración de la sangre del paciente
haciéndola circular a través de
un filtro, con el fin de remover de su plasma
solutos y agua para ser desechados.
El tiempo en la indicación de
diálisis:
No hay consenso en cuál es el mejor momento
para iniciar un TRR durante la IRA. Si consideramos
a los pacientes con IRA según la clasificación
RIFLE, sabemos según la publicación
de Kellum y col. al progresar de categoría
(riesgo, injuria o falla) aumenta la morbi-mortalidad
y disminuye la posibilidad de recuperación
de función renal, por ello los esfuerzos
en objetivar la mejor opción terapéutica.
Indicaciones de TRR:
Entre las indicaciones absolutas reconocemos:
sobrecarga de volumen refractaria al tratamiento
médico, trastornos graves del medio interno
intratable (hipercalemia severa, acidosis metabólica)
o clínica de uremia. Parece estar justificada
y sería lo más apropiado, la tendencia
a la iniciación precoz de la diálisis,
pero el punto exacto aún es indeterminado.
Dado las posibilidades técnicas en las
UCC se han ampliado las indicaciones y aún
hay otras en estudio.
Modos de TRRC:
Numerosas son las posibilidades terapéuticas
disponibles, en publicaciones anteriores se han
explicado su fundamento y metodología.
Destacamos que: Los tratamientos sustitutivos
de la función renal deben considerarse
COMPLEMENTARIOS y ALTERNATIVOS no como opuestos,
pudiendo modificar la indicación en el
mismo paciente durante el curso de la enfermedad
crítica, ajustándola a su necesidad,
cuyo cuadro habitualmente es de variabilidad clínica
importante.
Dosis de diálisis en IRA: más
es mejor.
Dos estudios prospectivos, randomizados han sido
publicados los que demostraron el impacto de la
mayor dosis de diálisis en la mortalidad.
Uno de éstos, realizado por C. Ronco comparó
tres dosis de hemofiltración (HF): 20,
35 y 45 mL/Kg/día, la mortalidad de estos
grupos fue: 59%, 43%, 42% respectivamente. Un
subanálisis de este estudio mostró
que los pacientes que presentaban sepsis se beneficiaban
con mayor dosis de ultrafiltrado.
El otro estudio comparó dos dosis de hemodiálisis
(HD) en 160 pacientes con IRA, recibiendo 4H/sesión
trisemanal vs. diaria. Los pacientes del último
grupo tenían menor mortalidad y más
rápida recuperación de la función
renal, se postula que podría estar relacionado
a menores episodios de hipotensión intradiálisis.
Conclusión:
El uso de las TRR en los pacientes con IRA desde
1977 cuando fue realizada por primera vez, ha
aumentado en complejidad haciendo seguro aplicar
este método al paciente con IRA críticamente
enfermo. Las indicaciones se extendieron y hoy
es un tratamiento habitual en los pacientes dentro
de las UCC. La TRR en este ámbito debe
ser fácil de usar, conveniente y posibilitar
un amplio rango de modalidades terapéuticas,
sin aumentar la carga de trabajo.
La IRA es un problema común en la UCC y
se asocia con elevada morbilidad, mortalidad y
costos. Las ventajas de la TRRC son la estabilidad
hemodinámica, la remoción de solutos
de pequeño y mediano peso molecular, lograr
clearences acumulativos importantes y la mejor
adecuación de la ultrafiltración.
De los métodos disponibles, las TRRC tendrían
beneficios por ser un proceso más fisiológico
y en estos términos la hemofiltración
sería el método que más se
asemeja al filtrado glomerular. La controversia
continúa, acerca de cuál es el método
óptimo, qué dosis de diálisis
es la indicada, cuál es el timing de la
TRR, qué método acelera la recuperación
de la función renal y sobretodo: ¿cómo
podemos mejorar la sobrevida de nuestros pacientes?,
aún queda mucho por resolver.
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